Si hay un festival que para mucha gente resume la escala del psytrance en Brasil, ese es Universo Paralello. Nacio entre 1997 y 1998, tuvo su primer formato festival en 2000 y desde la edicion 2003/2004 quedo profundamente asociado a Praia de Pratigi, en Itubera, al sur de Bahia, donde se consolido como una experiencia inmersiva frente al mar. El propio festival describe su ubicacion actual como una extensa comunidad montada especialmente para recibir al publico, en un tramo de playa calida y tranquila de la costa bahiana.
Mas que un festival aislado, Universo Paralello construyo un universo propio. Su estructura oficial incluye camping, plaza de alimentacion, feria, servicios medicos y una serie de espacios culturales y terapeuticos que van mucho mas alla de la musica, como Circulou, Circulo de Cura, terapias alternativas y actividades artisticas. Esa mezcla entre playa, comunidad temporal y programacion amplia es parte de lo que lo convirtio en uno de los encuentros mas emblematicos de la escena alternativa brasilena.
Lo que mas nos quedo a nosotros, igual, no entra del todo en una ficha tecnica. En las ultimas dos ediciones que vivimos, la playa nos mostro dos caras completamente distintas. En una, la luna llena iluminaba todo el mar y la arena como si el festival tuviera su propia luz. En la otra, el cielo estaba tan oscuro y tan lleno de estrellas que parecia todavia mas lejano de todo. Y ahi es donde Universo Paralello se vuelve dificil de explicar: no es solo el line-up, ni la escala, ni la playa caliente de Bahia. Es esa sensacion de estar en un lugar apartado, tropical y casi suspendido, donde cada edicion cambia el paisaje emocional de una forma minima pero enorme.
Oficialmente, el festival sigue vinculado a Praia de Pratigi y ya tiene abiertas nuevas ediciones alli. La proxima anunciada por sus canales oficiales figura para fines de diciembre de 2026 e inicios de enero de 2027, nuevamente en Itubera, Bahia. Que nos tocara este ano todavia no lo sabemos. Pero si algo aprendimos de Universo Paralello es que incluso cuando volves al mismo lugar, nunca vivis exactamente el mismo festival.


