El festival se rige por principios de safer space, creando un entorno donde todas las personas puedan sentirse cómodas, respetadas y libres.
La base es el respeto mutuo: tratar a los demás con empatía, comprensión y apertura, reconociendo la diversidad de historias y caminos dentro de la comunidad. La idea es compartir la pista y el espacio desde la aceptación, celebrando la individualidad sin perder el sentido colectivo.
También se promueve la libertad de expresión auténtica. El festival busca ser un lugar donde cada persona pueda mostrarse tal como es, bailar sin inhibiciones y expresarse con naturalidad, dentro de un marco de cuidado y respeto hacia los demás.
La no violencia es un principio fundamental. No se toleran actitudes agresivas, ya sean físicas o verbales. Cualquier conflicto se aborda desde el diálogo y la resolución pacífica, priorizando siempre el bienestar común.
Por último, se fomenta una comunicación consciente, basada en escuchar activamente, hablar con respeto y generar intercambios que fortalezcan la conexión entre quienes forman parte del encuentro.
En conjunto, estos principios buscan crear un espacio donde la música, la comunidad y el cuidado mutuo convivan de manera armónica.